Gabriel se había formado durante los últimos años para llegar a una carrera de Fórmula 1. Comenzó como voluntario y participó en distintas competencias y categorías hasta recibir la posibilidad de trabajar en el Gran Premio de Madrid.

“Él iba por el otro carril, él estaba saludando a la grada. Tenía que competir con eso. Entre lo grande que soy, estaba vestido de naranja, la bandera y haciendo el ridículo tenía que lograr que me viera y lo logré”, contó entre risas.

Además, Gabriel destacó el acompañamiento de los argentinos que viajaron hasta Madrid para seguir al piloto de Alpine. “Había muchos argentinos. Muchas banderas. Éramos locales”, señaló.

La escena tuvo un significado especial para él. “Fue un momento espectacular. Hacerlo ahí y con Franco, un muchacho de su nivel que es increíble. Que haya parado y tenga el detalle que tuvo de agradecer, que no tenía por qué, fue como un regalo de cumpleaños”, expresó.