
Un adolescente de 13 años que reside en un dispositivo de protección espera la oportunidad de integrarse a una familia.



A las tres de la mañana del 25 de agosto de 1948 los salteños se despertaron violentamente por un terremoto de 7 grados en la escala de Richter el cual tuvo epicentro en la cuenca de Metán.
Los vecinos acamparon en los paseos públicos y en las calles para buscar protección, otros perigranaban hacia la Catedral iluminados por velas o improvisadas antorchas, de rodillas y hasta llevando una cruz de madera.
El entonces primer arzobispo de Salta, monseñor Roberto José Tavella, dispuso que se abrieran las puertas de la iglesia para que los pobladores ingresaran a la misma y ofrecieran sus oraciones a los santos patronos.









