


Seis hermanitos encontraron una familia gracias a una jueza que insistió para que los adopten juntos
Prensa


El uso de un canal de comunicación directo y sin intermediarios burocráticos modificó el destino de un grupo de seis hermanos de entre dos y 13 años que permanecían institucionalizados en la provincia de Misiones. Ante la falta de respuestas en los padrones habituales de adopción, el Juzgado de Familia 3 de Posadas optó por publicar un número telefónico abierto para recibir postulaciones de todo el país de manera directa. La flexibilización del procedimiento administrativo generó una respuesta masiva de 270 llamados de personas interesadas, acelerando los tiempos de selección y evaluación que habitualmente demoran años dentro del sistema judicial argentino.
La urgencia del tribunal por resolver la situación de los menores respondía a una fuerte demanda interna del propio grupo familiar, cuya hermana mayor exigía mantener la convivencia activa de todos los integrantes. Las instancias de selección avanzaron con celeridad cuando Marcos y Stefi, una pareja residente en la localidad bonaerense de Pilar, formalizaron su interés sin estar inscriptos previamente en ningún registro de adoptantes. Los profesionales del juzgado agilizaron los informes ambientales al constatar que los solicitantes disponían de una vivienda amplia con sectores de juego y capacidad económica para sostener la crianza simultánea de los seis menores.
El otorgamiento de la guarda con fines de adopción puso fin a un período de fragmentación familiar que comenzó hace poco más de dos años por una disposición del Ministerio de Desarrollo Social. En el inicio del conflicto biológico, las autoridades habitacionales distribuyeron a cinco de los hermanos en diferentes instituciones, mientras que el integrante más pequeño, de apenas meses de vida, quedó derivado a una familia de acogimiento temporal. Esta separación inicial motivó el reclamo directo de los niños hacia las autoridades judiciales, quienes asumieron el compromiso de unificar el paradero de los menores en un solo espacio residencial antes de buscar la solución definitiva.
El reencuentro de los seis hermanos se consolidó inicialmente en las instalaciones del Hogar Norberto Fernando Haase, ubicado en la localidad misionera de Leandro N. Alem. La unificación de las celdas familiares en este centro asistencial permitió recomponer los lazos cotidianos mientras el juzgado tramitaba la primera convocatoria pública nacional a mediados del año pasado. Ese llamado inicial fracasó debido a que ninguno de los inscriptos formalmente en el Registro de Aspirantes a la Adopción aceptó la responsabilidad de incorporar a su hogar a un grupo numeroso de convivientes de forma simultánea.
La resolución del caso requirió un proceso de adaptación que se inició a más de mil kilómetros de distancia mediante la utilización de herramientas de conectividad virtual. Los futuros adoptantes establecieron los primeros contactos con los menores a través de videollamadas periódicas por la plataforma Zoom, construyendo una rutina de conocimiento mutuo supervisada por los equipos técnicos de la institución. Tras afianzar esta vinculación a distancia, la pareja se trasladó a Misiones para compartir una convivencia presencial de casi una semana dentro del hogar convivencial donde residían los niños.
El avance del proceso afectivo quedó ratificado formalmente durante la audiencia de control realizada en la sede judicial posadeña, donde los menores manifestaron su deseo de concretar el traslado definitivo a Buenos Aires. La titular del juzgado interviniente, Elizabeth Kiczka, recordó la insistencia de los niños por resolver los trámites de partida y el trato familiar espontáneo que demostraron hacia los tutores legales durante el encuentro técnico. Los funcionarios del juzgado despidieron a los menores con un cartel que expresaba la frase “una dulce despedida para un feliz comienzo”, marcando el cierre de la tutela estatal directa.











