El negocio cervecero en la Argentina atraviesa una etapa de fuerte tensión, marcada por un dato que ordena todo el escenario: en los últimos dos años, el consumo cayó cerca de un 35%. La contracción, combinada con el aumento de costos y cambios en los hábitos, empieza a impactar en toda la cadena, desde bares artesanales hasta grandes industriales.
El proceso de ajuste ya se venía reflejando en cierres dentro del circuito cervecero. Durante 2025 bajaron la persiana espacios que habían sido protagonistas del boom artesanal.
Según explicó Leonardo Ferrari, socio fundador de Antares, los cierres no responden a una crisis puntual de la empresa sino a cambios en el esquema de costos y funcionamiento del negocio. “Es parte de la evolución natural. En estos casos no se renovaron los alquileres porque los propietarios decidieron dar otro uso a los locales”, señaló.















