
En una inspección reciente, los expertos no detectaron daños permanentes. Sin embargo, confirmaron que la estructura ha “perdido sus funciones principales de seguridad, incluida su capacidad de confinamiento”.


Según precisaron las autoridades en Estados Unidos, no se espera que haya sobrevivientes. El ciudadano argentino viajaba junto a su hijo en el vuelo comercial que protagonizo el accidente aéreo ayer por la noche
Internacionales30 de enero de 2025
prensa
Un avión de American Eagle, subsidiaria de American Airlines, con 60 pasajeros y cuatro tripulantes a bordo chocó este miércoles con un helicóptero del ejército durante el aterrizaje en el Aeropuerto Nacional Ronald Reagan, cerca de Washington —Estados Unidos—, lo que provocó una gran operación de búsqueda y rescate en el cercano río Potomac.


Según las autoridades, no se espera que haya sobrevivientes, pero la cifra exacta de víctimas mortales no estaba clara aún. A bordo del helicóptero había tres soldados, de acuerdo con un oficial del ejército.
Entre las víctimas hay un argentino mayor de edad que viajaba con su hijo, de nacionalidad chilena. Es por eso que la Cancillería y el departamento de estado de EEUU trabajan en conjunto para confirmar la identidad de las víctimas. También trabajan en con la familia del hombre.
Por el momento no se reportó la causa del choque, pero todos los despegues y aterrizajes desde el aeropuerto quedaron suspendidos mientras equipos de buzos rastreaban el lugar y helicópteros de agencias policiales de toda la región sobrevolaban la zona en una metódica búsqueda de cadáveres.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo que había sido “informado completamente sobre este terrible accidente” y, refiriéndose a los pasajeros, agregó: “Que Dios bendiga sus almas”.
Entre los pasajeros del vuelo había un grupo de patinadores artísticos, sus entrenadores y familiares, que regresaban de un campamento luego del Campeonato Nacional de Patinaje Artístico celebrado en Wichita.

En una inspección reciente, los expertos no detectaron daños permanentes. Sin embargo, confirmaron que la estructura ha “perdido sus funciones principales de seguridad, incluida su capacidad de confinamiento”.

En una reunión celebrada en el Palacio de Itamaraty, el presidente brasileño Lula, defendió que el fin de la jornada 6x1 y la posible reducción de la semana laboral de 44 horas a 40 horas son pasos necesarios que reflejan los avances de la sociedad moderna.







