Pese a la conmoción provocada por el estruendo en el edificio escolar, las autoridades confirmaron que no se registraron personas heridas.
Las primeras pericias descartaron de inmediato cualquier actitud de violencia o intención de ataque por parte del menor, ya que las fuentes del caso indicaron que en ningún momento exhibió el armamento ni amenazó a sus compañeros o docentes.
Tras la detonación, el director de la institución activó los protocolos de emergencia y alertó a las fuerzas de seguridad. Efectivos de la Comisaría Sur 4ª de Villa Dorrego acudieron al lugar y secuestraron un revólver calibre 32 sin marca ni numeración visible, el cual contenía cinco municiones intactas y una sexta que había sido detonada.
La madre del estudiante fue citada de urgencia y se presentó en la escuela a los pocos minutos. Ante los efectivos y directivos, la mujer manifestó desconocer que su hijo hubiera llevado el arma al colegio, aunque señaló que el revólver pertenecería al padre del menor, quien se había retirado de la vivienda familiar poco tiempo antes tras mantener una fuerte discusión con ella.
La fiscalía del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil en turno tomó intervención en el caso y dispuso las diligencias de rigor para establecer con exactitud cómo el adolescente logró acceder al arma. Mientras tanto, efectivos de la Policía Bonaerense y los directivos del establecimiento mantuvieron reuniones de trabajo para coordinar el abordaje institucional y llevar tranquilidad a la comunidad educativa.














