
La navegación del patrullero oceánico británico HMS Medway por aguas bajo jurisdicción argentina sin comunicación previa a las autoridades nacionales volvió a poner bajo tensión un aspecto sensible de la relación bilateral con el Reino Unido: el cumplimiento de los mecanismos de confianza militar establecidos tras la posguerra de Malvinas y el creciente entramado logístico que sostiene la presencia militar británica en el Atlántico Sur.















