


El Papa saludó desde el aire a los pilotos que lo escoltaban
prensa


A más de 10.000 metros de altura, el papa León XIV observaba por la ventana de la cabina de un Airbus A320 de Iberia cómo un caza F-18 se acercaba al avión que lo trasladaba desde Madrid hacia Barcelona. Minutos después, tomaría la radio para intercambiar unas palabras con los pilotos militares que escoltaban la aeronave y saludarlos en pleno vuelo.
El vuelo formó parte de la segunda etapa de su visita al país. A bordo viajaba una tripulación integrada íntegramente por voluntarios de Iberia, encabezada por el comandante Pablo Martínez Núñez y la sobrecargo Leticia San Martín.
Poco después del despegue desde Madrid, el pontífice fue invitado a la cabina. Allí conversó con Martínez Núñez mientras observaba el desarrollo del vuelo y las vistas desde la parte frontal de la aeronave.
Entre comentarios sobre el viaje y la agenda que lo esperaba en Cataluña, la charla derivó hacia uno de los temas más recurrentes en España: el fútbol. El intercambio transcurrió en un tono relajado y permitió mostrar una faceta cercana del líder de la Iglesia católica.
Para Martínez Núñez, la experiencia resultó inolvidable. “Como piloto, un tremendo honor, mucha responsabilidad y, al final, un regalo como católico que soy”, afirmó en declaraciones a Castilla y León Televisión.
El comandante, que acumula 26 años de experiencia profesional, reconoció que nunca había afrontado una misión comparable. “Es un regalo poder llevar al Santo Padre y ayudar modestamente, dentro de mis posibilidades, a que ese mensaje que viene a dar a la comunidad cristiana en España lo pueda llevar a una ciudad como Barcelona”, agregó.
Uno de los momentos más llamativos ocurrió cuando un F-18 del Ejército del Aire apareció junto al Airbus para escoltarlo durante parte de la ruta. Las imágenes muestran a uno de los pilotos señalando hacia la ventana para indicarle al Papa la presencia de la aeronave militar. León XIV observó atentamente la maniobra mientras el caza volaba en formación a corta distancia.
Instantes después, el pontífice tomó la radio para comunicarse directamente con los pilotos del F-18. Sonriente, intercambió algunas palabras con ellos y los saludó durante un breve diálogo que provocó gestos de complicidad dentro de la cabina. Ya en tierra, también tuvo ocasión de agradecer personalmente a los aviadores que participaron de la escolta y que se acercaron a saludarlo.


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