


El 35% de los adolescentes ya probó vapeadores
prensa


La Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) advirtió sobre la reciente expansión del uso de cigarrillos electrónicos, vapeadores, dispositivos de tabaco calentado y bolsas de nicotina. La alerta pone el foco en el crecimiento del consumo, especialmente entre adolescentes, jóvenes, personas con antecedentes cardiovasculares, embarazadas y quienes no fumaban previamente.
La SAC insiste en que estos productos, aunque se promocionan como alternativas “más seguras” o herramientas de reducción de daño, “no son inocuos, contienen o pueden vehiculizar nicotina —una sustancia altamente adictiva con efectos cardiovasculares— y pueden exponer a los usuarios y al ambiente a compuestos potencialmente tóxicos”.
Los especialistas remarcan que la prevención de la iniciación, la protección de niñas, niños y adolescentes y el tratamiento integral de la dependencia al tabaco y la nicotina deben ser prioridades en toda política sanitaria. Además, subrayan la necesidad de fortalecer las políticas públicas de control frente a estos productos, que por su diseño, sabores, marketing digital y percepción de bajo riesgo, pueden facilitar el inicio al consumo y perpetuar la dependencia.
Los especialistas remarcan que la prevención de la iniciación, la protección de niñas, niños y adolescentes y el tratamiento integral de la dependencia al tabaco y la nicotina deben ser prioridades en toda política sanitaria. Además, subrayan la necesidad de fortalecer las políticas públicas de control frente a estos productos, que por su diseño, sabores, marketing digital y percepción de bajo riesgo, pueden facilitar el inicio al consumo y perpetuar la dependencia.
En la visión de la SAC, la proliferación de dispositivos de nicotina representa un desafío sanitario creciente. La doctora María Inés Sosa Liprandi, consultora del Área Corazón y Mujer ‘Dra. Liliana Grinfeld’, explicó: “Desde la perspectiva cardiovascular, la expansión de estos dispositivos constituye un nuevo desafío sanitario”.
Y puntualizó: “La nicotina produce activación simpática, incremento de la frecuencia cardíaca y de la presión arterial, disfunción endotelial y potenciales efectos proarrítmicos y protrombóticos. A ello se suma la exposición a partículas ultrafinas, metales pesados, carbonilos y sustancias químicas inhaladas cuyos efectos a largo plazo aún no se encuentran completamente establecidos”.
La doctora Sosa Liprandi advirtió, además: “Vapear está asociado consistentemente con asma, bronquitis, aumento de la tos e inflamación pulmonar, y el ‘pulmón de palomitas de maíz’, que es cuando se produce una cicatrización irreversible de las vías respiratorias, vinculada a saborizantes como el diacetilo”. Añadió que “también está descripto el EVALI, que consiste en una lesión pulmonar potencialmente mortal asociada al cigarrillo electrónico o al vapeo. El acetato (aceite) de vitamina E que se usa a veces para espesar los productos para vapear, puede dañar la función pulmonar. El daño pulmonar directo puede ocurrir a causa de los productos químicos, los vapores y los metales”.
El “Séptimo Estudio Nacional sobre Consumo de Sustancias Psicoactivas en Estudiantes de Enseñanza Secundaria. Argentina 2025”, llevado a cabo por el Observatorio Argentino de Drogas (SEDRONAR), aporta cifras preocupantes. El relevamiento, que alcanzó a más de 117 mil estudiantes y representa a más de dos millones de adolescentes escolarizados, muestra que el consumo de vapeadores o cigarrillos electrónicos alcanzó una prevalencia de vida del 35,5%, convirtiéndose en la tercera sustancia de mayor consumo entre adolescentes, detrás de las bebidas energizantes y el alcohol, y superando incluso al tabaco convencional.
El “Séptimo Estudio Nacional sobre Consumo de Sustancias Psicoactivas en Estudiantes de Enseñanza Secundaria. Argentina 2025”, llevado a cabo por el Observatorio Argentino de Drogas (SEDRONAR), aporta cifras preocupantes. El relevamiento, que alcanzó a más de 117 mil estudiantes y representa a más de dos millones de adolescentes escolarizados, muestra que el consumo de vapeadores o cigarrillos electrónicos alcanzó una prevalencia de vida del 35,5%, convirtiéndose en la tercera sustancia de mayor consumo entre adolescentes, detrás de las bebidas energizantes y el alcohol, y superando incluso al tabaco convencional.


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