Colombia y Brasil refuerzan con el ejército sus fronteras con Venezuela

Bogotá desplegó tanques y tropas en la frontera con Venezuela luego de las advertencias de Estados Unidos y un duro cruce entre Petro y Trump. En tanto, Brasilia tomó medidas de contención en las zonas limítrofes con la nación caribeña.

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Colombia reforzó este sábado la frontera con Venezuela con tanques de guerra y tropas armadas luego de amenazas de Estados Unidos, tras los ataques en Caracas que derivaron en la detención de Nicolás Maduro y un fuerte cruce entre el presidente Gustavo Petro y Donald Trump, que elevó la tensión regional.

Por orden directa de Petro, las fuerzas de seguridad colombianas desplegaron tanques blindados y efectivos en los principales pasos fronterizos con Venezuela, especialmente en el departamento de Norte de Santander, una de las zonas más sensibles del límite binacional. La decisión se produjo horas después de la operación militar estadounidense en territorio venezolano, que sacudió el tablero político regional y generó preocupación por una posible escalada.

El mandatario colombiano cuestionó con dureza la acción de Washington y calificó el operativo como un “ataque a la soberanía” de América, en una señal clara de rechazo a cualquier intervención extranjera en la región. Sus declaraciones tuvieron una respuesta inmediata desde Estados Unidos: Donald Trump advirtió a Petro que debía “cuidar su trasero”, una frase que profundizó el clima de confrontación diplomática entre ambos gobiernos.

Tras los bombardeos estadounidenses sobre Caracas y zonas cercanas, Colombia activó alertas ante posibles represalias de grupos armados que operan a ambos lados de la frontera. En esa línea, la vigilancia se intensificó en los principales puentes internacionales que conectan a Colombia con el estado venezolano de Táchira, donde se observó una fuerte presencia militar y controles reforzados.

En los últimos meses, tanto el Ejército de Liberación Nacional (ELN) como disidentes de las FARC que no se acogieron al acuerdo de paz de 2016 habían expresado su rechazo a las amenazas de Washington contra Maduro. A ese escenario se suma que Trump no descartó públicamente, en reiteradas ocasiones, la posibilidad de avanzar con ataques terrestres en Colombia, lo que incrementó la preocupación en Bogotá.

El ministro de Defensa colombiano, Pedro Sánchez, buscó bajar el tono del enfrentamiento al afirmar que el “enemigo” común de ambos países es el narcotráfico, en un intento por reencauzar el conflicto hacia una agenda de cooperación en seguridad.

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