TORRICO EL PEOR CRIMINAL DE LOS ULTIMOS 25 AÑOS DE SALTA 

Ahora 23 de febrero de 2021 Por Rouse Leonor
Tras pasar veinte años preso, está en condiciones legales de obtener la libertad condicional desde el año 2020, pero la justicia salteña admitió que solo cumple un requisito y solo con eso no será posible.
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Es considerado sádico, perverso, pedófilo y el peor criminal de los últimos 25 años de Salta. 
El año pasado Ada Zunino, jueza de Garantías 1, en este caso como jueza de Ejecución de Sentencia, sostuvo que Marcelo Alejandro Torrico se encuentra - desde el 28 de octubre pasado - en situación técnica de salir en libertad condicional. De tal modo, pasaría los restantes cinco años de la condena en la vía pública.  


Por otro lado Eduardo Raúl Sángari lo desmintió “De ninguna manera estamos en condiciones todavía de plantear la libertad condicional“, aseguró el defensor Oficial de la Provincia.
“Todos los penados antes al 2004, como el caso de la prisión perpetua de Torrico, el Código Penal establecía que a los 20 años tiene el derecho a pedir la libertad condicional y si se le la otorga, se cuentan cinco años más y se le extingue, se le agota la pena”, explicó Sángari. 
Añadió que el reglamento exige también otros requisitos y se deben superar cuatro periodos para poder acceder al pedido del beneficio. Torrico, hasta hoy, se encuentra en segunda etapa. 
“Torrico viene comportándose como debe y está en el período de tratamiento, pero de ninguna manera estamos en condiciones todavía de plantear la libertad condicional ni mucho menos desde esta defensa técnica se ha hecho algún tipo de presentación ante el juez de ejecución”, subrayó.


EL ABERRANTE CASO: 
La fría mañana del lunes 4 de mayo de 1998, María Leguina despidió a sus hijos en la parada del colectivo en el entonces asentamiento Alto La Viña, al oeste de la ciudad de Salta. Octavio y Melani, como lo hacían de lunes a viernes, bajaron en la avenida Usandivaras y desandaron las más de diez cuadras hasta la Casita de Belén (barrio San José), en donde desayunaban y luego comenzaban sus actividades escolares.
Sin embargo, en inmediaciones de la calle Olavarría, un joven rubio, de ojos claros, aspecto angelical, los llamó. Octavio y Melani dudaron, pero en ese momento un muchacho morocho los rodeó y junto al otro los redujeron y metieron dentro de un automóvil.
El infierno estalló sobre los niños. Torrico y Brandán les hicieron tragar y respirar cocaína, y pasando la rotonda de Limache los quemaron con cigarrillos, abusaron sexualmente de las criaturas, violando del peor modo imaginable a la nena. "El análisis concluyó que los pelos eran del propio niño. Octavio se los había arrancado, desesperado al observar las atrocidades que le hacían a su hermanita Melani".
Tras las perversiones, continuaron rumbo por la ruta 51 y a la altura del cementerio de La Silleta condujeron el auto al descampado hacia el sur. Allí los arrojaron y los mataron a pedradas en sus cabezas.
PERPETUA: 
El 10 de diciembre de 1999, el tribunal presidido por Alberto Fleming, y los jueces Susana Sálico de Martínez y Antonio Morosini, y la fiscal Graciela Gudiño, condenó a reclusión perpetua y reclusión por tiempo indeterminado a Marcelo Alejandro Torrico y Ariel Esteban Brandán. Se los encontró culpables de violación y homicidio calificado por alevosía y criminis causa, entre los cargos más brutales.
Antes, dirigidos por el juez Aldo Rogelio Saravia, la Brigada de Investigaciones de la Policía de Salta investigó el doble asesinato infantil. Tras seguir decenas de pistas - que incluyeron al padre, Miguel Leguina - los sargentos Puca y Mendoza determinaron que los autores eran dos jóvenes marginales, adictos a las drogas, vendedores narcos, con antecedentes de delitos sexuales. Eran Torrico y Brandán, prófugos en el conurbano bonaerense. Delaciones amorosas y repudios de malvivientes facilitaron que los agentes de Salta conducidos por el jefe de la BI, Angel Paz, los arresten.
Tras la sentencia, Francisco Mascarello fue el juez de Ejecución de Sentencia. Este fue objetado permanentemente por la defensa de Torrico. Hasta llegar a la jueza Zunino.
Asimismo, es un recluso especial en el penal de Villa Las Rosas. A diferencia de los otros condenados, él tiene celda propia y comodidades como computadora, televisor y heladera. Las autoridades argumentan que se debe a “razones de seguridad”. Por otra parte, en 2006 se fugó - dicen que con ayuda de los guardiacárceles - y por internet aparecieron fotos de él vestido con uniformes policiales.

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