El mercado de trabajo argentino se presenta hoy como un territorio hostil para los jóvenes en Argentina, donde conseguir un empleo formal y protegido es la excepción: apenas el 14,2% de los jóvenes de entre 18 y 25 años logra acceder a un empleo pleno de derechos, mientras que casi el 70% de la población juvenil se encuentra inactiva, desempleada o precarizada en el circuito informal.


Casi 7 de cada 10 jóvenes están desocupados, inactivos o en la informalidad en Argentina
Prensa
La transición hacia la vida adulta en el país está profundamente fracturada por la desigualdad de origen y existen factores decisivos de esta etapa como completar los estudios, independizarse y formar una familia que se desarrollan de formas drásticamente dispares dependiendo de la posición socioeconómica del hogar.
Este estudio, llevado a cabo con el apoyo de la iniciativa Vidas Desiguales, demostró que la brecha educativa constituye otro de los pilares de esta exclusión sistemática, mostrando trayectorias que parecen pertenecer a dos países distintos. Los datos del ODSA-UCA revelan que el 69% de los jóvenes del estrato medio alto inició o completó estudios superiores, en brutal contraste con menos del 10% de los jóvenes pertenecientes al estrato muy bajo. En este sector más desfavorecido, la vulnerabilidad se manifiesta con toda su fuerza: un alarmante 64,7% de los jóvenes ni siquiera ha logrado terminar la escolaridad obligatoria.
Una de las postales más dolorosas del informe es la de la desvinculación total, reflejada en el fenómeno de los jóvenes que no estudia ni trabaja (NiNi), que a nivel nacional representa al 20,7% de este grupo etario. Al desagregar esta estadística por nivel socioeconómico, la diferencia resulta demoledora: el porcentaje de jóvenes desvinculados alcanza el 34,2% en el estrato muy bajo, una proporción cuatro veces mayor que el 8,3% registrado en el estrato medio alto. Del mismo modo, la posibilidad de dedicarse de manera exclusiva a la formación académica es un privilegio de pocos, abarcando al 41,2% de la juventud de ingresos altos frente a un magro 15,6% en el extremo inferior de la estructura social.
El informe introduce además el concepto de "herencia social" para explicar el enorme peso que las condiciones laborales del hogar familiar ejercen sobre las decisiones y el destino de los jóvenes. En los hogares de estratos bajo y muy bajo, la posibilidad de dedicarse solo a estudiar se desploma del 27% al 16,5% cuando el jefe o jefa de hogar pasa de tener un empleo pleno a atravesar el subempleo o la desocupación.

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