HOY, MÁS QUE NUNCA, NO ESTÁS SOLA

Ahora 08 de marzo de 2021 Por Rouse Leonor
Hoy, 8 de Marzo, se conmemora el Día Internacional de la Mujer.
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En todo el mundo, parece trascender como un día festivo, donde las flores, los chocolates, algún desayuno, almuerzo o una cena pueden resultar moneda corriente comercial, en materializaciones dignas de un contexto en el que el marketing reina por sobre la toma de conciencia de lo que realmente está sucediendo allí afuera, y mucho más como salteños o salteñas.


Pero es menester recordar y traer a la actualidad porqué el origen de su “celebración” se enmarca en el día de la fecha. Hace 113 años, exactamente situándonos en 1908, aproximadamente 129 mujeres fallecieron en un incendio dentro de la fábrica Cotton, en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos, luego de que se declararan en huelga para protestar y ser escuchadas después de muchísimo tiempo de silencio, de anulación, de censura y de hostigamiento. He aquí que la desigualdad de las condiciones laborales empezaba a aflorar como una problemática que, inclusive hasta hoy, sigue siendo tema de debate en la sociedad salteña y nacional.

Pero con la particularidad de que la mujer empezaba a rebelarse, a resistir, a fortalecer y hacer valer sus derechos como persona. Un precedente que, a lamentar por la muerte de muchas mujeres, determinó el inicio de una lucha que no tendría un límite y que abarcaría, poco a poco, el porvenir del siglo XX y el siglo XXI.
Una “gran marea” que dejó atrás la potencialidad con que los hombres suprimían y abolían las libertades femeninas, a ser ellas las propias protagonistas y dueñas de sus vidas, y autoras firmes de los nuevos movimientos y organizaciones sociales que protestarían, ante las principales estructuras económicas, políticas y sociales, las magras condiciones en que se encontraban y se encuentran viviendo, en carne propia.


Y pensar que todo ese proceso fue construido y proseguido por la voluntad, las fuerzas, las ganas, las ansias, la tristeza incluida, el grito, el consuelo, y la vida misma que muchas mujeres perdieron a manos de un sistema patriarcal en el que su eslabón principal atañe a la superioridad y el dominio de un género por sobre el otro. No correspondido en el presente mismo, ya no hay silencio ni restricciones que callen ni tapen las bocas de miles de millones de mujeres, que salen a las calles a expresarse, que buscan soluciones y políticas públicas que detengan la insistente ola de femicidios que están ocurriendo –principalmente en Salta-, que caminan para encontrar esa justicia tan deseada, esa que debe ser aplicada para los que verdaderamente han detentado contra la vida íntegra de salteñas que, hoy, no tienen su representación humana sino en los alaridos de ciudadanos y ciudadanas que salen a marchar alrededor de la Plaza 9 de Julio cada semana, para no olvidar la tragedia, para recordar y seguir combatiendo contra el machismo y la tradicionalidad impuesta en la ciudad y en la provincia. PARA GRITAR POR LA VIDA. PARA VIVIR.


Hoy, más que nunca, no me quiero referir a la “celebración” del día, sino a replantear las causas estructurales de porqué nos encontramos en la situación actual. Reestructurar lo que nos atraviesa como sociedad al tener, entre nosotros, femicidas que siguen sueltos por las calles sin causas abiertas ni su respectiva detención carcelaria. Reflexionar sobre las acciones y las decisiones a tomar para que una vida más no tenga que ser lamentada. Ayer fue Macarena Domínguez la noticia de su pérdida, sumándose a una lista negra extensa a lo largo y ancho de la provincia, que parece no tener punto final si no hallamos esa toma de conciencia, en nosotros, sobre el valor de las mujeres, sobre la igualdad que debe de ser garantizada, sobre los derechos que deben de ser otorgados y cumplimentados. PARA CUIDAR LA VIDA. PARA HACER JUSTICIA.


Hoy, decido recordar y hacer memoria de todas aquellas luchadoras que fueron víctimas del poder patriarcal y de las condiciones golpistas en que no tuvieron, ni siquiera, una posibilidad de ser escuchadas ni de interponer defensa ante aberrantes situaciones. Hoy, más que nunca, somos ANDREA NERI, CAROLINA SARACHO, ANGÉLICA SERRANO, DANIELA GUANTAY, GERÓNIMA ROMERO BAUTISTA, CAMILA RODRÍGUEZ, ANABELLA CRUZ, MARISA SUBELZA, CELINA PRIMITIVA QUIPILDOR, ALEJANDRA PÁRRAGA, PAOLA ÁLVAREZ, MELANI PENELLA, CINTIA CARMEN TAPIA, AMIRA VÁZQUEZ, ROMINA ROSANA AGUIRRE, MAGDALENA PACHI, MARIELA ALEJANDRA LÓPEZ, ELY SANDRA CONDORÍ, MARGARITA BRANDÁN, MICAELA MOYA, MARÍA ESTHER CHESUINO, AGUSTINA FERNANDA NIETO, MANUELA GARCÍA, MICAELA CECILIA ABÁN, ANTONELLA DI MARZO, ANALÍA ASTORGA, PAOLA DEL MILAGRO ÁVILA, CLAUDIA ROXANA PADILLA, MARÍA ELEONOR GINE, ROSA DEL MILAGRO SULCA, PLÁCIDA MELÉNDREZ ILAFAYA, ALICIA MAMANÍ, ELVIRA SABÁN, GRACIELA FLORES, MACARENA SOL BLANCO DOMÍNGUEZ y muchas, pero muchas más.


Hoy, no es un día más. Hoy, puede ser el puntapié inicial para retomar y capacitar todo lo que hemos vivido y que te hemos estado anunciando, con dolor, cada vez que una mujer era noticia: cuando una niña, una joven o una abuela perdía la vida a manos de la inconsciencia animal de un asesino. Hoy, es una tarea pendiente reflexionar y mirar a nuestro alrededor, como salteños y como salteñas, para acompañar a las mujeres en esta lucha que iniciaron hace más de un siglo.


Hoy, no decido festejar ni celebrar la muerte. Es por eso que les hice efectivo el recuerdo sobre cuál fue el motivo tangente de la “conmemoración” de este día. Hoy, prefiero mirar al cielo, recordar todas aquellas víctimas, y acompañar esa batalla que miles de mujeres, en el mundo, siguen contagiando con sus impulsos y energías, con el miedo que conlleva temer sufrir lo mismo que padecieron víctimas. Y eso no tiene que pasar, para nada. No queremos lamentar una triste noticia, no queremos sufrir los condicionamientos de la justicia por no acelerar los procedimientos que garanticen la tranquilidad de las mujeres, porque no se merecen vivir con la intranquilidad de la inseguridad al caminar por una calle, o al transitar solas por una zona barrial, sin la certeza si volverán a casa sanas y salvas.


Hoy, más que nunca, nuestro desafío como medio de comunicación, en Salta, es concientizar y tender el espacio para que miles de mujeres se puedan expresar, tanto desde sus problemáticas cotidianas vivenciadas, como las múltiples denuncias y el susto que las oprime interiormente. La participación de las mujeres, también, es un derecho nato que debemos de facilitar en estos tiempos, y el reto ya está sobre la mesa. Generemos puentes de diálogo, edifiquemos acciones concretas que nos permitan, desde nuestros lugares, soñar con una Salta y con una Argentina donde la pérdida de la vida de muchas mujeres deje de ser una habitualidad entre la sociedad.
Hoy, decido recordar, homenajear, aportar mi “granito de arena” desde mi lugar y condición, y alimentar las esperanzas para que la igualdad y la equidad femenina sea signo de compromiso y de deber de los estados e instituciones sociales y culturales. Y sí, aún queda mucho camino por recorrer…


Hoy, más que nunca, cuidemos de nuestras madres, de nuestras hermanas, de nuestras abuelas, de nuestras tías, de nuestras primas, de nuestras sobrinas, de nuestras amigas. Porque si estás buscando algún regalo para darles, no te gastes económica ni monetariamente: es hora de DISFRUTAR los momentos compartidos mutuamente, de REVALORIZARLAS, de CAMINAR juntos, de ACOMPAÑARLAS, de RECONOCERLAS ayer, hoy y siempre.

  

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