SOLO ZINEDINE CONOCE AL VERDADERO ZIDANE

Deportes 19 de diciembre de 2016 Por
Zidane logró tres títulos con Real Madrid en 2016
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MADRID.- Un año después de despedir a Rafa Benítez, el Real Madrid cierra 2016 con tres títulos -Champions League, Supercopa de Europa y Mundial de clubes- y unas cuantas paradojas que explican el peculiar carácter del equipo. Casi todas están relacionadas con el nuevo técnico, Zinedine Zidane, y sus decisiones, que en gran medida son las mismas que causaron los problemas a Benítez, un entrenador con prestigio, pero sin carisma entre los jugadores y los aficionados. Zidane, cuya trayectoria como entrenador se remitía a un corto periodo con el filial del Real Madrid, se ha construido un rapidísimo prestigio -el equipo no pierde un partido desde la derrota con el Wolfsburgo en abril- con un discurso seductor que evita cualquier alusión a la táctica y desarma por una aparente ingenuidad. No se sabe si detrás de Zidane se esconde el más complejo de los entrenadores o el más natural del mundo.

Después de abandonar el fútbol en 2006, Zidane no parecía destinado a comenzar una carrera como entrenador. Se decía que era demasiado tímido, que nunca podría resolver los problemas de comunicación con los jugadores y con el periodismo, que no tenía colmillo ni ambición, que no lo consumía la fiebre que caracteriza a los entrenadores y que prefería los cómodos réditos que generaba su legendario apellido en el fútbol.

En sus tres finales como DT, en todas logró la victoria en la prórroga
En sus tres finales como DT, en todas logró la victoria en la prórroga. Foto: EFE

La victoria sobre el Kashima también transmite la insondable personalidad de Zidane, autor de un equipo que permanece invicto en los últimos 36 partidos oficiales, una saga que incluye el éxito en la Champions League, el primer puesto en la actual Liga española y la reciente hegemonía sobre el Atlético de Madrid y el Barça, los dos equipos que habían amargado buena parte de las trayectorias de Mourinho, Ancelotti y Benítez. Los gigantescos recursos del Real Madrid le ayudan en este periodo triunfal. El Madrid gana porque esencialmente dispone de una plantilla de época, pero no es un equipo de época, al menos por ahora. A pesar de su imperial recorrido en los últimos meses, no deslumbra. No suele jugar bien y muchas veces juega mal, incluido el partido con el débil Kashima japonés.

Aunque ha ganado las tres finales que ha disputado -contra el Atlético en la Champions League, el Sevilla en la Supercopa de Europa y el Kashima en el Mundial de clubs-, en todas logró la victoria en la prórroga, superado por sus rivales en largas fases de los duelos. Es la eficacia y su camaleónico eclecticismo lo que le distingue, pero sería injusto valorar al Real Madrid sólo por sus fastuosas estadísticas. Zidane ha tenido que maniobrar con agilidad y sensatez en un año plagado de lesiones importantes -Cristiano, Benzema, Bale, Modric, Pepe, Casemiro y Keylor Navas-, sin producir alteraciones ni en el equipo, ni en los resultados. Sin hacer ruido y con una naturalidad imprevista, Zidane se ha manejado como un magnífico gestor de la plantilla. De hecho, la ha manejado tan bien que invita a pensar en otra sorprendente característica del francés: se comporta más como un jugador que como un entrenador. Y todo indica que el equipo lo agradece

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