LA PRIVACIDAD Y LA SEGURIDAD DE LA INFORMACIÓN EN RIESGO EN SALTA

Locales 02 de septiembre de 2020 Por Rouse C.
El "niño maravilla" como suele autoproclamarse el Secretario de Modernización de Salta, presentó entre bombos y platillos una aplicación que deberán tener los comercios de la provincia para darles a los ciudadanos que concurran a esto lugares “el derecho” a saber si estuvieron en el mismo lugar que algún “leproso o enfermo COVID19”.
HOSPITAL DEL MILAGRO (4)

Esta payasada, que no se puede llamar de otra forma,  tiene varios puntos que debemos analizar,  que son bastante graves y están relacionados a la confidencialidad de la información y la privacidad de las personas. Primero, es un medio de estigmatización más para los que lamentablemente se enfermaron. Segundo, es otro método para recabar información privada de las personas, como ser datos de los DNI, ubicación, qué hiciste y quién sabe que más te saca esa bondadosa aplicación.


Lamentablemente, tanto la aplicación COVID19 como la flamante aplicación presentada,  están flojas de papeles, ya que no fueron testeadas y no se sabe dónde se guarda la información, quién es responsable y qué van a hacer con los datos realmente.  Encima , para el colmo de males, parece que los que nos gobiernan desconocen las leyes que protegen el secreto a la historia clínica del paciente y los datos personales.


El gobierno no puede asegurar que no se le filtre información constantemente, cómo piensan que puede proteger los datos personales de los ciudadanos, teniendo casi toda la infraestructura tecnológica pendiendo de un hilo y con gran parte de las webs y los sistemas con poca o nula seguridad.


Lamentablemente, la mezcla de miedo y desconocimiento de gran parte de los ciudadanos les dejan las puertas abiertas a estas personas para que apliquen métodos de control  dignos de cualquier dictadura comunista y que lo aceptemos como la 8va maravilla, cuando los verdaderos problemas de fondo son la inoperancia y la ineptitud del gobierno.


Queda a criterio de cada ciudadano aceptar o no entregar su privacidad y datos al estado, pero sepan que seguramente toda esa información terminará siendo utilizada para fines políticos u otros  que por ahora se desconocen. Aunque esté siempre la promesa de que los datos serán borrados, quién puede creer en las promesas de los políticos hoy.

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