EJERCICIOS PARA VIVIR CON OPTIMISMO

Sociedad 04 de noviembre de 2016 Por
Por naturaleza, a nuestro cerebro le cuesta procesar los momentos malos y por eso los retiene por más tiempo. Para luchar contra ello, aparece la psicología positiva que es la disciplina que propone dejar de repetir mecánicamente lo bueno de ver el vaso medio lleno y empezar a comprender su potencial.
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El filósofo práctico James Pawelski explica así la psicología positiva. “No es una enfoque que niega lo negativo. Revisa los malos momentos para ver qué cosas buenas demostró la persona durante o a raíz de ellos”. Los optimistas afrontan mejor las situaciones estresantes, presentan menos casos de depresión, alcanzan más metas profesionales, cultivan sus relaciones interpersonales, tienen menos riesgos de sufrir enfermedades cardiovasculares, disfrutan de su soledad, etc.

Entrena tu mente con estos ejercicios de psicología positiva:

1. Aprovecha un momento en pareja y hagan una lista de las habilidades de cada uno. Elijan una tarde y concéntrense en realizar actividades con las que practiquen esas destrezas.

2. Piensa en una persona que haya provocado un cambio en tu vida y no hayas tenido la oportunidad de agradecer. Recuerda lo que hizo, escríbele una carta explicándole cómo te sentiste en ese momento, dale las gracias y entrégasela.

3. Destina unos minutos para imaginar tu día ideal o un momento en el que estés haciendo exactamente lo que quisieras. Mientras más detalles añadas a la imagen mental, mayor tranquilidad sentirás.

4. Separa un fin de semana para hacer algo divertido y algo bueno por los demás, como salir de fiesta el sábado y ayudar a una amiga el domingo. Luego compara lo que sentiste después de cada actividad.

5 Hablar siempre de manera positiva te ayudará a reflejar tus motivaciones y evitar frustraciones. Por ejemplo, en vez de decir “quiero bajar de peso para estar más flaca” di “quiero bajar de peso para estar más sana”. Analiza tus pensamientos y reajústalos hacia un enfoque positivo.

6. Evalúa las frases que escuchas antes de emitir un juicio. Si en tu grupo de amigas todas repiten que los hombres son unos mujeriegos, piensa si en realidad todos lo son. La repetición de ciertas frases puede ir modelando tu manera de pensar sin que te des cuenta.

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